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5 buenas razones para practicar yoga

De sobra es sabido el impacto positivo que el deporte tiene sobre nuestra salud, pero a veces se hace difícil encontrar la actividad adecuada; una que se ajuste a nuestras necesidades y, sobre todo, que nos motive, ya que ese va a ser el factor fundamental para que seamos constantes o abandonemos a la primera de cambio.

A lo largo de mi vida he hecho, con mayor o menor asiduidad, deporte. Lo cierto es que, siendo más joven, no me preocupaba tanto de ser estricta con la práctica, pero conforme han ido pasando los años he sido más consciente de la necesidad de realizar alguna actividad física que me levante de la silla en la que paso muchas horas sentadas.

Step, natación, pilates o zumba han sido algunas de las actividades que he practicado de manera más o menos constante, y durante los últimos años no he dejado de escuchar y leer sobre los múltiples beneficios del yoga. No terminaba de convencerme, pero debido a una época de estrés que se estaba alargando demasiado, sumado a una subida de tensión que me auguraba en unos años medicarme para tenerla controlada y a un creciente interés por desarrollarme personalmente, decidí finalmente probarlo. Y tras casi un año de práctica, no puedo estar más contenta.

Os doy 5 buenas razones por las que recomendaría a cualquier persona practicar yoga: Click Para Twittear

1. Disminución de estrés

Ser consciente de tu respiración es una de las cosas más importantes en la práctica del yoga, y se usan diferentes técnicas para que lo seas. Cada movimiento que realizas requiere una inhalación y una exhalación, y estar una hora u hora y media respirando conscientemente ayuda mucho a liberar tensiones. Además, el adquirir consciencia sobre tu propia respiración te ayuda a darte cuenta de cuándo esta se bloquea en momentos de estrés, pudiendo así ponerle remedio.

2. Mayor flexibilidad

Cuando era niña yo era de goma, de esas que hacía el puente y un spagat como quien pestañea. Pero ya sabemos lo que son los cuerpos, y hasta no hace mucho ni siquiera tocaba el suelo con las puntas de los dedos en una flexión sin doblar las rodillas. Con el yoga trabajas muchísimo la flexibilidad, y aunque al principio puedas sentirte un poco “Robocop”, notas en cada clase un pequeño avance en la ejecución de las posturas y eres más consciente de tu propio cuerpo.

3. Eliminación de grasas

Esto es algo con lo que yo no contaba, y es una de las cosas que más me ha sorprendido del yoga. Cuando cojo algo de peso se me va sobre todo a la cintura y a la tripa, y al poco de comenzar la práctica, noté una reducción del perímetro de la cintura y de mi pequeña “pancita de Buda feliz”. No era el propósito por el que me apunté a yoga, pero oye, yo encantada de la vida.

4. Disminución de dolores de espalda y de cabeza

Los dolores de espalda son uno de los males crónicos más frecuentes entre la población adulta, y es por la cantidad de horas que nos pasamos sentados. Desde que practico yoga no he vuelto a ir a la fisio por un dolor de espalda; si he tenido alguna molestia, no me ha durado más de un par de días. A esto he de sumarle la disminución de cefaleas que padecía, que en mi caso son tensionales: menos estrés, menos dolores de cabeza.

5. Conocer la conexión entre nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestro espíritu

En cada clase de yoga la instructora nos explica qué parte del cuerpo vamos a trabajar, cuál va a ser el beneficio tanto a nivel físico como emocional, así como la relación que tiene con nuestra parte más espiritual (los chakras). Por ejemplo, el quinto chakra comprende, a nivel físico, la tráquea, los bronquios, los pulmones, el oído, el cuello y las tiroides. A nivel espiritual es el chakra de la comunicación y de la creatividad. Un bloqueo en este chakra se suele manifestar, físicamente, con tos y faringitis crónica, resfriados, otitis… , y a nivel emocional, este chakra se bloquea cuando no expresamos todo lo que queremos decir por miedo al qué dirán o por miedo a hacer daño. A través de las posturas o asanas se intenta equilibrar la parte física, la emocional y la espiritual para que la energía vuelva a fluir libremente.

Estos son algunos de los beneficios que personalmente he experimentado desde que practico yoga, pero hay muchos otros asociados a esta práctica que han sido avalados por numerosos estudios, como:

  • Incremento de la densidad ósea (muy necesario a partir de la menopausia).
  • Disminución de los niveles de azúcar en sangre en personas diabéticas.
  • Disminución de la presión sanguínea.
  • Mejora de la función cerebral.
  • Mejora de la capacidad pulmonar.
  • Mejora en las relaciones sexuales.

En definitiva, mi experiencia con el yoga está siendo tremendamente positiva, y cuando más lo practico, más me gusta y más animada estoy a seguir mejorando. Hay varios tipos de yoga, de los que ya os hablaré en otra ocasión, pero para principiantes se recomienda el Hatha yoga, quizá el más conocido en occidente. Es el que mediante posturas (asanas) y mediante técnicas de respiración (pranayama) va purificando nuestro cuerpo y  le devuelve el equilibrio a nuestros sistemas (nervioso, digestivo, endocrino), propiciando así el bienestar a nivel físico.

Y tú… ¿practicas yoga? ¿Estás pensando en probar? ¿Hay algo que te haga pensar que no es para ti? ¡Cuéntame tu experiencia!

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Pilar M. Peña
hola@imperfectas.com

Creadora de Imperfectas. Alicantina. Nací en el Año Internacional de la Mujer. Perfectamente Imperfecta. Pecosa y creativa. Chocolate & beer lover.

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